“Después de haber nacido en un campo de refugiados en Ghana, sin comida ni ropa, no pudiera estar más orgullosa de mi hijo” dice Victoria Davis con los ojos humedecidos por las lágrimas. Desde finales de los años ochenta hasta el 18 de agosto del 2003, la pequeña nación africana de Liberia vivió en un caótico estado de guerra. Los conflictos internos que cobraron la vida de unas 250,000 personas devastaron al país en términos económicos y sociales; si querías subsistir la única opción era mancharte las manos con sangre. Debeah y Victoria Davies, al igual que muchos otros padres de familia, temían por su vida y la de sus hijos, por lo que decidieron salir de la capital, Monrovia, rumbo al país vecino en busca de paz. “La única manera de sobrevivir era cargando un arma, pero nosotros no teníamos ningún interés en disparar, por lo que decidimos escapar de ahí,” dice Debeah Davies, quien, sentado en la sala de su casa en Canadá, comenta ante las cámaras el difícil camino que tuvieron que cruzar años atrás.

El 2 de noviembre del 2000 nace Alphonso en la capital de Ghana en un campo de refugiados. Definitivamente mucho mejor que nacer en un país en guerra, pero todavía muy lejos de nacer bajo los estándares que ofrecen las naciones occidentales como aquellas en Europa y Norte América. Los que huyen de la guerra en busca de refugio, como hicieron los padres de Alphonso, posiblemente se encuentren a salvo de balas y las explosiones, pero las enfermedades, malnutrición y hambruna muchas veces conducen al mismo trágico destino de aquellos atrapados en medio de conflictos bélicos. Una muerte por inanición es mucho más lenta, dolorosa e inhumana que morir a costa de una bala.

Rehacer tu vida en una comunidad precaria donde no conoces a nadie, sin dinero ni posesiones, rodeado de pobreza extrema, donde la posible escasez de alimentos y agua son temas cotidianos de conversación, es la realidad en la que hoy viven alrededor de 25 millones de personas en todo el planeta. Misma realidad que el futbolista Alphonso Davies experimentó a carne propia en sus primeros años de vida.

A mayor o menor escala, la gran mayoría de las naciones tienden a aceptar inmigrantes, Canadá siendo uno de los países que más acepta refugiados y promueven la inmigración responsable. Cuando Alphonso tenía 5 años de edad, él y su familia salieron de la Pepper Coast en África rumbo a la nación anglo-franco parlante.

Se instalaron en Alberta. Desde niño, aparte de destacar en el campo de futbol, mostró ser muy consciente del enorme giro que había dado su vida y lo afortunado que había sido. A su corta edad era mucho más maduro que el resto de los niños. Cuando no estaba en la escuela o entrenando futbol, se quedaba en casa para cuidar de sus dos hermanos menores, les cambiaba los pañales y los alimentaba mientras sus padres trabajaban. Mientras sus amigos jugaban a los videojuegos, él con tan solo 10 años ya cumplía con las tareas domésticas, cuidaba de sus hermanos y era responsable del hogar.

Siempre se destacó por saber jugar en equipo y ser un líder nato. A los 15 años, jugó su primer partido en la Major League Soccer, con los Vancouver Whitecaps FC (club desde 1974). Humilde, callado y respetuoso es como lo describen sus compañeros y entrenadores de la MLS, algunos dicen que es mucho mejor persona que jugador de futbol, y a su corta edad es una promesa futbolística. “Como persona, me gusta ser divertido y sonreír mucho, la verdad es que no me gusta tomarme las cosas muy enserio, la vida es muy corta para estar preocupado y estresado por cosas sin sentido, me gusta disfrutar el presente y dar lo mejor de mi” comentó Alphonso en una entrevista en Julio del 2018 a CBC News.

En noviembre del 2018 cumplió los 18 años de edad. Los mejores clubes del futbol europeo no tardaron en contactarlo. Poco antes de que Alphonso cumpliera la mayoría de edad, el Bayern Munich pagó $22 millones de dólares por su fichaje hasta el 2023. Cuando se le preguntó su precio como jugador, se mostró indiferente y despreocupado, dijo que su prioridad es mirar hacia adelante y seguir creciendo como jugador de futbol sea donde sea. Ahora comparte equipo con figuras como del futbol como Manuel Neuer y el colombiano James Rodríguez. Alphonso pasó de nacer en un campo de refugiados en Accra, a ser acogido junto con su familia y recibir educación en Edmonton, a comenzar su trayectoria como futbolista profesionanl en Múnich. Woow!

“Es un gran honor por decir que soy ciudadano canadiense” dijo con humildad después de recibir la nacionalidad canadiense y poco antes de ser fichado en el club bávaro. A los pocos meses, vistiendo de rojo con la hoja de maple blanca en el pecho, Alphonso se convirtió en el jugador más joven en la historia en representar a su país en un juego de futbol oficial y el primer jugador nacido en el nuevo mileno en hacerlo. Woow! #2

Para la mayoría de nosotros el ciclo de vida es bastante estándar: nacer, crecer, reproducirnos y morir. Para alguien que aspira una vida como futbolista profesional el ciclo de vida sería algo así como nacer, crecer, jugar para un club europeo y representar a tu país en la FIFA World Cup. El segundo país más extenso del mundo (seguido de Rusia) no ha participado en una Copa del Mundo desde 1986, sin embargo, ahora con Alphonso en la alineación, las cosas podrían ser distintas. A pesar de que los canadienses tienen al ice hockey como deporte nacional de invierno y lacrosse como deporte nacional de verano, el soccer es el deporte más jugado por los ciudadanos canadienses. Davies tendrá 25 años cuando el torneo mundial de futbol llegue a América del Norte; sí sigue mejorando al mismo ritmo de cómo comenzó, muchos creen que para el 2024 estará en lo más alto de su carrera futbolística.

 

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