Los océanos, no solamente necesitan protección, también la merecen. A pesar de cubrir más del 70% de la superficie terrestre no se les ha dado la importancia que merecen. Hoy se sabe más de otros planetas que de lo que se encuentra en las profundidades.

Dentro de lo que se sabe, los casquetes polares en el norte y sur del planeta cumplen una función crucial en el ciclo de vida marina. En estas gélidas aguas es donde nacen millones de pequeños organismos que, de algún modo podría decirse, son el comienzo de una larga cadena alimenticia, por ende, de suma importancia para conservar el equilibrio natural. En los últimos doscientos años el ser humano se ha encargado de alterar lo que por millones de años el planeta Tierra había logrado mantener. El cambio climático es real y nos afecta a todos.

Como dijimos, los primeros afectados por el deshielo en el Polo Norte y la Antártica son los más pequeños, seres diminutos como diversas clases de bacteria o incluso pequeños crustáceos, los cuales necesitan específicas temperaturas para procrear y subsistir. Los siguientes en sufrir el impacto ambiental son el sin fin de especies que rodean las heladas aguas de los casquetes polares que se alimentan de estos pequeños organismos, eventualmente afectando hasta los últimos (y más grandes) animales en la cadena alimenticia como cardúmenes de atún, tiburones o manadas de ballenas. Es muy sencillo, el calentamiento global derrite el hielo de los polos, los organismos fuente de alimento como el krill desaparecen y los demás animales, eventualmente, también.

Por suerte, existen nadadores como Lewis Pugh. “He compartido mis sueños sobre los océanos repletos de vida, llenos de delfines y ballenas, de pingüinos y aves, de tortugas y mantarrayas. He compartido mi creencia de que todos juntos podemos recuperar la salud de los océanos; proteger nuestro futuro depende de cada uno de nosotros”.

En el 2016, después de más de treinta años nadando alrededor del mundo, el mensaje de Pugh ha sido escuchado. Su activismo a lo largo de los años fue una pieza clave para la creación de la reserva natural en el Ross Sea, el área marina protegida más grande de todo el planeta. Localizado en la Antártica, la creación de esta reservar fue aprobada (después de 17 años) por 24 naciones y la Unión Europea, logrando el primer gran paso en la lucha por la conservación ambiental, especialmente en zonas marítimas. Además del cambio climático, la sobrepesca es considerada como una amenaza potencial al ecosistema, por lo que también se tomó en consideración dentro del Marine Protected Area (MPA) o área marina protegida; durante los próximo 35 años el mar de Ross estará libre de actividad pesquera. “Para mí es un principio de justicia, justicia entre generaciones. Hay algo que está fundamentalmente erróneo con nosotros destruyendo los océanos, y dejando absolutamente nada para nuestros hijos y nietos” dice el nadador británico. El activismo por parte de Lewis Pugh y la manera en cómo ha buscado la protección de los océanos es conocida entre los medios como speedo diplomacy.

En un principio el nado era tan solo un deporte, después pasó a transformarse en activismo. Todo comenzó nueve años atrás, el 17 de junio del 2007 en las oscuras y gélidas aguas del Polo Norte. Lewis Pugh, apoyado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Fund), nadó un kilómetro (.6 millas) entre icebergs y capaz de hielo con la temperatura del agua a -1.7 grados centígrados durante 19 minutos. Esta hazaña lo catapultó como activista en su largo viaje como defensor de los océanos. Desde entonces Lewis no ha dejado de nadar. Su fin último es alertar a la población del cambio climático, principalmente llamar la atención de los líderes mundiales para que tomen las acciones correspondientes respecto al calentamiento global.

En 2010 Lewis pasó de nadar en las heladas aguas de los polos, a nadar en las gélidas aguas en los Himalayas. Desde hace aproximadamente 10 años, el calentamiento global ha generado que suba la temperatura en la cordillera montañosa más alta del mundo, creando así lagos en las cimas de las montañas, algunos localizados hasta 5.5 kilómetros de altitud. Nuevamente para llamar la atención de aquellos que toman las decisiones importantes, Pugh subió a los Himalayas para nadar a lo largo de uno de estos lagos recientemente formados. También fue la primera vez que una expedición subió un bote al Monte Everest.

El Foro Económico Mundial lo nombró un Young Global Leader, título que se otorga a aquellos que ven por las futuras generaciones. Algunos otros que han recibido este título son Leonardo DiCaprio, Jacinta Arden y Ashton Kutcher. En 2013 fue nombrado United Nations Patron of the Oceans, siendo el primero en la historia en recibir este nombramiento. Este mismo año también se le asignó un lugar en el International Marathon Swimming Hall of Fame. Después, en 2016, fue cuando vino la creación de la reserva marina en la Antártica. Su plan para el 2020 es incrementar el tamaño de la zona protegida a siete millones de kilómetros cuadrados (algo así como el tamaño de Australia). “Las decisiones que ellos (los líderes mundiales) tomen durante los próximos años determinarán el futuro de la biodiversidad en nuestro mundo. Quiero que mis hijos y sus hijos puedan conocer cómo viven los osos polares en el Ártico – éstas criaturas están en la línea del abismo” añadió Pugh.

En sus expediciones a lo largo del globo, desde el Polo Norte hasta los Himalayas, Pugh busca crear conciencia mediante sus acciones y así revertir los daños que hemos cometido en los océanos. Llamado “Sir Edmund Hillary de la natación”, Pugh ha sido la única persona que ha nadado a mar abierto (long distance swimming) en todos los océanos del mundo. A los últimos años, se ha inmerso en las aguas más hostiles del planeta con el fin último de mostrar la riqueza natural que existe en los diferentes ecosistemas y cómo el ser humano, ya sea directa o indirectamente, ha ido deteriorando el medio ambiente.

Ya sea sobre un escenario dando una conferencia o agitando los brazos y piernas en mar abierto, Lewis Pugh seguirá luchando por lo que él considera correcto. “Yo nado a través del mundo porque creo en la protección de nuestro planeta, en la paz y en la justicia. Lo hago porque considero que es correcto. Lo hago porque nuestras almas necesitan de la naturaleza. Y lo hago por el amor que la naturaleza tiene por nosotros”.

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