Todos somos víctimas de las crisis económicas, los desastres naturales nos afectan por igual, los divorcios no tienen color y el cáncer no conoce fronteras; todos tenemos miles de obstáculos a lo largo de nuestras vidas y cada quien sabrá cómo afrontarlos. Sin embargo, si eres negro tienes cinco veces más probabilidades que un blanco de terminar en la cárcel, tienes más dificultades para conseguir empleo y el nivel socioeconómico de tu comunidad o de tu familia probablemente esté por debajo de la media; en países anglosajones este beneficio racial a los blancos se le conoce como white privilege.

El problema reside en que nosotros como seres humanos y miembros de una comunidad o país, sea cual sea nuestro color de piel, generalmente no vemos estos privilegios natos y tendemos a pasarlos por alto. En este caso es el color de piel, en otros casos puede ser el hecho de ser parte de una familia económicamente rica o haber nacido con un apellido de renombre. Sea cual sea el caso, estos privilegios, muchas veces obtenidos de nacimiento, tienden a fraccionar a la sociedad.

En 2015, un basquetbolista de la NBA llamado Thabo Sefolosha fue arrestado por la policía sin ninguna razón aparente, poco después fue puesto en libertad sin ningún cargo, sin embargo, durante el altercado, el basquetbolista sufrió una lesión que le costó el resto de la temporada. La razón de la lesión, el exceso de fuerza empleada por la policía, mismo exceso de fuerza que con frecuencia la policía emplea sobre la comunidad afrodescendiente, independientemente del sexo y la edad; ya seas un niño jugando en un parque o una abuelita sentada en el metro, si eres negro corres el riesgo de ser víctima de la que se conoce en inglés como police brutality.

Si eres negro seguramente entiendas a la perfección de lo que estoy hablando, si eres blanco posiblemente estés consciente de esta realidad, pero te sea indiferente pues no te ves afectado directamente, ya que tú no juegas el papel de la víctima, únicamente cumples el papel de testigo. Aquí, en esta zona gris, donde no se condena a una raza por su exceso de poder ni se apoya a otra que históricamente ha sufrido opresión, es donde muchos encuentran una confortante zona neutral de la cual es difícil salir; para algunos otros, esta placentera zona de confort llega a convertirse en un punto de inflexión. Como dijo el sudafricano y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu “si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.

“¿Cómo puedo yo – como hombre blanco y parte del problema – ser parte de la solución cuando existe racismo en mi área de trabajo, en mi comunidad, en mi país?” fueron algunas de las cuestiones que Kyle Korver se planteó durante varios años. Korver, californiano, caucásico, de ojos claros, ha dedicado su vida al basquetbol. Desde el 2003 ha forjado una carrera como jugador profesional en la NBA pasando por varios equipos. En el 2015, él y Thabo Sefolosha jugaban juntos para los Atlanta Hawks, donde fueron compañeros no solamente en la cancha, sino también fuera de ella. Ambos compartieron momentos agradables donde entablaban charlas de política, religión, cultura y un sin fin de temas que nada tenían que ver con el baloncesto. Kyle la describe como una amistad legítima.

La mañana siguiente después de haber disputado un partido de basquetbol en la ciudad de Nueva York, Kyle Korver se despertó con la noticia que su amigo y compañero de equipo Thabo Sefolosha, había pasado la noche en prisión. Con un sentimiento de culpa y un tanto de vergüenza, Kyle confiesa que lo primero que pasó por su mente fue culpar a su amigo, asumir que la policía lo había lastimado y encarcelado justamente por algo que él había hecho. Poco después, Korver se enteró de la realidad, misma realidad que viven millones hoy en día. Su compañero había sido víctima de abuso policial, únicamente por su color de piel. Este hecho, fue el punto de inflexión para Kyle Korver, fue aquí donde se dio cuenta que ser neutral no es suficiente, y que es necesario ayudar a amplificar las voces de los grupos más marginados. Es curioso ver como un en espacio como la NBA, donde más de tres cuartas partes de los jugadores son de raza negra, y son quienes han dado vida y forma a esta liga, sigan sufriendo racismo y discriminación dentro y fuera de la cancha. Aquí nos damos cuenta como independientemente de si se es mayoría o no, históricamente hablando el white privilege sigue siendo una constante. En la NBA más del 75% de los jugadores son afrodescendientes y siguen sufriendo discriminación, de igual modo pasó en Sudáfrica donde el 90% de la población es negra y que durante el apartheid se segregó a los locales, a pesar de solamente ser uno de cada diez los colonos europeos.

Primeramente, estudiar historia sobre el racismo, informarse sobre antecedentes y hecho históricos para así crear bases y argumentos sólidos; después y más importante aún, saber escuchar a los demás con respecto y atención; fueron las dos conclusiones a las que llegó Korver después de años de reflexión, y que plasmó en varias cuartillas. En abril del 2019 hizo pública su carta Privileged. Fue después del incidente de Thabo cuando Kyle comenzó a reconsiderar su postura de neutralidad, y se mostró interesado en el movimiento social Black Lives Matter. Fue aquí cuando de manera profunda comenzó a escuchar la postura de los oprimidos y a darse cuenta que su inacción ante actitudes racistas daba más fuerza al opresor.

Kyle explica que no se trata de vivir con el sentimiento de culpa por las atrocidades cometidas por nuestros antepasados, como fue esclavitud y ahora es la discriminación, pero sí de asumir responsabilidad por el racismo y segregación que vivimos hoy en día por miembros de nuestra misma comunidad. Se trata de que cuando decimos que vivimos en igualdad, sea una igualdad para todos y no solo para cierto sector de la población. En todos los niveles, ya sea en la cancha o fuera ella, el racismo tiene que ser denunciado, no se trata de pasivamente tolerar actitudes racistas que eventualmente conllevan a una clara discriminación, se trata detenerlas. Como dice Korver “como hombre blanco, evitar hacer comentarios racistas y decir que no veo color a lo largo del espectro de blanco-negro no me hace menos responsable ni me deslinda del problema, es momento de marcar una línea en la arena”.

La educación es clave y la comunicación elemental, y si se quiere hacer un cambio tiene que ser de adentro hacia afuera, comenzando por un mismo, siguiendo con la familia, y después la comunidad. Kyle, actualmente jugador de los Utah Jazz, está comprometido a seguir alzando su voz y espera que los demás hagan lo mismo.

A continuación, la carta (en inglés) que Kyle Korver publicó sobre el white privilege:

https://www.theplayerstribune.com/en-us/articles/kyle-korver-utah-jazz-nba

 

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