Ayuno, oración, caridad, perdón y renovación. Para la gran mayoría de la comunidad musulmana esto es lo que significa el Ramadán. Junto con la peregrinación a la ciudad de Mecca por lo menos una vez en la vida, la celebración del Ramadán es una tradición inquebrantable para los musulmanes y es uno de los 5 pilares en la religión islámica. Durante 30 días, todos aquellos seguidores del islam tienen que abstenerse de consumir alimentos y bebidas (incluso agua) desde el amanecer (suhoor) hasta el atardecer (iftar). Otros placeres como fumar y el sexo también están prohibidos. Para aquellos curiosos, besar sí es válido.

Al igual que la gran mayoría de los musulmanes, Enes Kanter no ingiere alimentos mientras se perciba el mínimo rayo de luz natural durante el Ramadán, durante todo un mes. El basquetbolista turco nos cuenta como profesar su religión sin descuidar su carrera como jugador profesional de la NBA. Antes del suhoor (la comida de la mañana que se ingiere antes del amanecer) desayuna algo de fruta, maíz, crema de maní, yogurt y jugo de frutas. Y mucha, mucha agua. Más unos cupcakes de postre. Enes nos explica que el desayuno tiene que ser ligero sino durante el resto del día puedes padecer sed. Después viene el ayuno durante todas las horas con luz de día, para Kanter son alrededor de 17 horas. La siguiente comida llega cuando se pone el sol, para Kanter es alrededor de las ocho o nueve de la noche, cena que comparte con su familia y amigos. Dentro de la tradición islámica, en el último día del Ramadán se intercambian regalos, y el festín es todavía mayor que los 29 días anteriores. Sería algo así como la celebración de la Navidad para los cristianos.

Enes Kanter juega en la NBA desde el 2011. A pesar de que de niño quería ser jugador de futbol, su papel como basquetbolista profesional ha sido sobresaliente. Comenzó jugando con los Utah Jazz, después jugó un par de temporadas con los Oklahoma City Thunder, luego otras dos con los New York Knicks, y ahora se encuentra representando a los Portland Trail Blazers. Además de jugar al basketball, Enes visita cada semana una escuela diferente con el fin de hablar con los jóvenes y darles consejos sobre el deporte, además de orientarlos en temas de caracter social como la religión y la política. Enes Kanter nos dice, “para todas las personas, la prioridad número uno debería ser la educación”.

Pese a haber nacido en Suiza, la familia de Enes Kanter es procedente de Turquía, país que considera su verdadero hogar. Este país localizado en la intersección entre Europa y Asia, de mayoría musulmana y cuna de los imperios bizantino y otomano ha estado bajo el régimen de Recep Tayyip Erdongan desde el 2003, país que al día de hoy ocupa el segundo puesto en encarcelamientos per cápita, tan solo después de los Estados Unidos. Desde el intento de golpe de estado en 2016, Erdogan ha hecho una sería de reformas en su gobierno, a tal punto de ser ya considerado por la élite internacional como una autocracia, y las críticas de Enes hacia el presidente turco no han pasado por desapercibidas. Kanter es un fuerte crítico del gobierno, el cual califica como autoritario y antidemocrático. Este es un fragmento de la carta publicada por el basquetbolista después de verse afectado directamente por el autoritarismo de su propio gobierno:

“Si hablas en contra del gobierno de Erdogan, no solamente se ve afectado uno como persona, si no también todos tus seres queridos. En los últimos tres años me ha sido sumamente difícil poner un pie en Turquía. La última vez que visité mi país, el gobierno destruyó la escuela de mis hermanos y encarceló a mi dentista y a su esposa; después de posar para una fotografía con el hijo de un fotógrafo, éste fue arrestado; del mismo modo un comediante fue puesto tras las rejas después de intercambiar una serie de tweets conmigo. En 2018 Erdogan me revocó el pasaporte y levantó una orden judicial internacional para arrestarme. Ahora, como persona apátrida, corro el riesgo de ser arrestado si abandono el país donde resido, los Estados Unidos.”

Esta publicación salió a la luz en el verano del 2018, después de que el gobierno turco condenara y pusiera bajo juicio al padre de Enes bajo los cargos (falsos) de ser miembro de un grupo terrorista. Ahora, tanto Enes como su familia se encuentran bajo el acecho del gobierno turco, su libertad y la de su familia pende de un hilo muy delgado. Por ejemplo, si Kanter llegara a viajar a Canadá para jugar un partido de la NBA contra los Raptors en Toronto, corre el riesgo de ser arrestado por autoridades internacionales, ya que está en la lista roja de la Interpol a petición del gobierno turco, quien le revocó el pasaporte y lo dejó sin nacionalidad alguna. La última vez que Enes salió de los Estados Unidos (previo a la revocación de su pasaporte), el basquetbolista fue retenido ilegalmente en el aeropuerto de Rumania y puesto en juicio bajo las autoridades locales, quienes lo extorsionaron simplemente por sus political views. Eventualmente fue liberado y pudo volar a Londres y después al continente americano, gracias a que es portador de una green card estadounidense.

“No soy un criminal ni alguien con ideas radicales. No soy peligroso. Soy un ser humano que tiene derecho de expresar sus opiniones y creencias. Erdogan no respeta mi libertad de expresión ni la de nadie que no comparta sus ideas, y está dispuesto a tomar cualquier medida para borrar del mapa a cualquiera que lo critique.”

Por más de 16 años, la corrupción del gobierno autoritario turco encabezado por Erdogan no ha dejado de crecer, por citar un ejemplo, en marzo del 2019, el candidato de oposición fue elegido mayor de Estambul (antigua Constantinopla), una embarazosa pérdida para Erdogan; en mayo, el gobierno autoritario anuló dichos resultados sin bases ni fundamentos claros, y declaró que se las elecciones se repetirían en los próximos meses. Este mismo gobierno, ha encarcelado a cientos de periodistas tan solo por le hecho de reportar las atrocidades y corrupción que ocurre dentro del país; el presidente también controla los medios de comunicación y las redes sociales a placer con una censura desmedida. La oposición política es víctima de constantes abusos y fraudes, como ocurrió con las elecciones en Estambul. Al día de hoy, Turquía tiene más periodistas injustamente encarcelados que ningún otro país.

 

“No soy un periodista ni un político, pero si yo no alzo la voz por aquellos que han sido injustamente silenciados, ¿quién lo hará? La gente me pregunta con frecuencia porqué continúo criticando públicamente al presidente turco si esto me trae consecuencias tanto a mí como a mi familia; esa es la razón principal, desde antes que comenzara con las críticas, Erdogan ya estaba oprimiendo a mi familia, mis amigos, mis vecinos y compañeros de clase. Necesito hacerle ver al mundo lo que está pasando en Turquía, sino el país seguirá sufriendo” dijo Kanter a la revista Time.

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